jueves 29 de enero de 2009
Soñando
miércoles 24 de diciembre de 2008
Mmm...


miércoles 10 de diciembre de 2008
Jurásico en el parque

Hay días empeñados en recordarte que si bien lo de madurar no es sencillo, hacerse viejo es tan solo cuestión de tiempo.
El fin de semana llevé a mis sobrinos al parque de atracciones. Agotadores y geniales, como siempre.
El pequeño quiso ir a una zona donde las atracciones son más suaves y pensadas para ellos. Nos montamos a una especie de olla que daba vueltas y que en el centro tenían un volante que la hacía girar sobre sí misma. Justo antes de comenzar a dar vueltas una niña de cara angelical subió a nuestra olla.
Al principio todo eran risas y payasadas por mi parte, pero al de un rato la criatura comenzó a girar la olla con el volantito, y la cosa cambió radicalmente. Giraba y giraba cada vez más rápido mientras no paraba de reír. Tenía la sensación que de un momento a otro empezaría a salirle espuma por la boca, hablaría en arameo o, girando la cabeza con voz de ultratumba, diría aquello de:” ¿Has visto lo que ha hecho la guarra de tu hija?”.
Traté de convencerla para que dejase el puñetero volante de una puta vez, pero fue inútil, además mi sobrino también estaba disfrutando así que, resignado, pensé que la infernal máquina pronto pararía. Me equivoqué.
Cuando terminó la tortura ya era demasiado tarde. Bajé como pude buscando un lugar discreto, pero aquello estaba a petar, de modo que me quedé en un árbol a pocos metros. Vomité como no recuerdo haberlo hecho nunca, al menos de manera consciente (¡joder pero cuando había comido tanto!).
Desagradable. Lo sé. Y para los que estaban tomando un tentempié en las mesas de picnic que había al lado, ni te cuento.
El cuerpo me quedó raro para el resto del día y aunque evité las atracciones más fuertes, tuve suficiente con “el tren de la mina” para sufrir un tirón en el cuello ¡¡PERO SI EN EL PUTO TREN MONTABAN ABUELOS DE 130 AÑOS CON SUS NIETOS!!. Te juro que no lo entiendo.
Llegué a casa derrotado, me preparé una papilla de diclofenacos para la tortícolis y, apoltronado en el sofá, no podía hacer otra cosa que preguntarme: ¿donde está aquel que en otros tiempos subía montañas, volaba sin motor y no había barranco que se le resistiera?
Un nuevo hombre nace en mí, un hombre que teme a las ollas con dibujos de Pluto y Donald.
domingo 16 de noviembre de 2008
Crucifixion?
La apocalíptica crisis ha caído sobre mí. El impacto me ha producido una sensación parecida a cuando de pequeño, durante el recreo y sin comerlo ni beberlo, recibías un balonazo de algún desalmado en toda la cara ¡y justo delante de las chicas! (que también es puta casualidad). Una mezcla de aturdimiento, dolor y humillación invade tu cuerpo mientras con cara de idiota tratas de disimular, como si lo sucedido no fuese contigo.
En mi caso el remedio supone un recorte del 50% del sueldo, lo cual hay gente que interpreta como una invitación a marchar y la oportunidad de hacerlo con cierta dignidad. Yo mismo en otro momento lo hubiese entendido así, pero ahora teniendo en cuenta mi desnutrida autoestima y la que está cayendo, casi prefiero quedarme y esperar acontecimientos.
Además soy persona de gustos sencillos, el cine, el teatro, los conciertos… quita quita, eso…eso de gente que se aburre consigo misma, donde esté un buen paseo por el barrio… y ¿un buen vino?, ¿qué? pero por favor, si el Don Simón es un clásico y con un poco de Coca cola te haces un kalimotxo, vamos, de muerte. Y si me apuras eso de comer, creo que está sobrevalorado, a mí me da que es una costumbre como muy burguesa, hombre, yo no te digo que de vez en cuando…pero cada día y ¡tres veces! … hasta de mal gusto.
Y para celebrarlo me he puesto la peli de La vida de Brian y oye, como siempre, unas risas.
En la cola para coger la cruz:
- ¿Libertad o Crucifixión?
- Libertad.
- ¿Cómo?
- Si, libertad. Un romano me ha dicho que estoy en libertad y que me vaya a una isla a vivir la vida.
- Ah bueno, entonces siga hasta el fondo y gire a la derecha.
- ¡Qué no! ¡Qué es broma! ¡Qué me toca crucifixión!
- Ah, jajaja muy buena. Entonces siga todo recto segunda puerta a la derecha. Una cruz por persona.
Always look on the Bright Side of Life

